15.10.09

Intento

Me levanto por la mañana llena de energías. Avanza el día y voy dándome cuenta de lo idiota que soy al creer que mi vida avanza por buen camino. Llega la noche y me derrumbo, me ahogo en el jodido océano porque soy el pez más pequeño que lo habita.

Y acabo volviendo a este sitio que decidí abandonar porque no me queda más salida que la de golpear las reclas con rabia, porque nadie escucha cuando alzo la voz, porque sigo sin creer en mí, porque poca gente cree en mí, porque ya no merece la pena esforzarse para sentirse alguien, porque no soy nadie, porque soy un pez pequeñísimo en la asquerosa inmensidad del océano.

Porque es la única forma de llorar.

3.9.09

Sin miedo a nada (II)

¿Recordáis la primera entrada? Pues bla bla bla bla... ¡ahora soy feliz!


[La entrada más absurda de la historia, tal como te prometí :)]

1.9.09

El biógrafo de Nora Dalmet (II)

-Aquellos que estén leyendo esto ahora -continuó después de un tiempo- deberían recordar que la comodidad del presente puede suponer desorden del futuro. Puede que no estén dispuestos a abandonar su forma de vida y continúen creyendo que necesitan ciertas cosas que consideran importantes, pero deben saber que sobre todas las cosas están ellos y su conexión con la naturaleza. No hay nada más importante que eso. Sin plantas, animales, ni todas las riquezas de las que nos provee la Tierra, no hay vida posible. Los avances y el empleo de nuevas técnicas que facilitan nuestra vida son necesarios para que el ser humano disponga de tiempo para descubrir y estudiar el mundo que le rodea. Eso es sabido incluso en Kaleidas. Sin embargo, jamás se deben convertir en una prioridad ni anteponerse a la naturaleza. Ciertos inventos y aparatos que habréis descubierto allí fuera pueden parecer el mejor de los hallazgos, pero sabed que detrás de cada uno de ellos se esconde una sombra que oscurece una porción de la Tierra.

Nora parecía conocer el mundo exterior mejor que yo. Siempre me había preocupado el abusivo consumo de los recursos del planeta, pero jamás había hecho el más mínimo esfuerzo por impedirlo. Siempre pensaba que por mucho que yo pudiera hacer, siempre quedarían millones de habitantes haciendo caso omiso a las advertencias y continuando con su habitual ritmo de consumo. Me preguntaba cómo podrá cambiarse eso.

El biógrafo de Nora Dalmet
C. G. Bernabé

31.8.09

El biógrafo de Nora Dalmet (I)

-Andrés, ¿cómo es el mundo exterior?

Hubo un largo silencio entonces. El viento azotaba las copas de los árboles mientras los últimos rayos de sol morían tras el mar. Las estrellas salpicaban ahora el cielo y una pálida luna asomaba entre las rocosas montañas.

-El mundo exterior... -dije después de ser consciente de la complejidad de la pregunta.

¿Cómo contestar a aquello? ¿Cómo explicárselo a alguien que permanecía encerrado en un mundo que no ha contemplado los cambios por los que hemos pasado? Pensé en comenzar describiéndole las ciudades y la compleja forma de vida moderna, pero fui consciente de lo difícil que sería entender hasta qué punto las ciudades habían cambiado. Luego pensé en describir algunos de los lugares más fascinantes que nos rodeaban: los desiertos, las selvas, los glaciares..., pero recordé que muchos de ellos habían comenzado a desaparecer o habían sucumbido a la mano del hombre. Tal vez debía empezar por hablar de los avances tecnológicos para que entendiera primero cómo habíamos llegado a ese punto, pero descubrí que ni siquiera yo comprendía cómo funcionaban ni cómo habían llegado a convertirse en la base de nuestra civilización. ¿Acaso no sabía cómo explicar algo tan cotidiano para mí? ¿Me había acostumbrado tanto a aceptarlo como era que había olvidado prestarle atención?

Poco a poco, la imagen de ese mundo por el que me preguntaban comenzó a desdibujarse, y sus colores comenzaron a salpicar mi mente en un completo desorden. Vi el color verde de unas selvas que desaparecían tras las taladradoras y que dejaban sin tierras a unos pueblos que habían vivido durante siglos entre su rica vegetación. Vi el azul de unos mares sobre los que se vertían residuos y en los que las especies se extinguían por la caza abusiva del hombre. Me deslumbré con el hermoso blanco de unos glaciares deshaciéndose por el cambio climático causado en gran medida por la contaminación. Vi el marrón de los vertederos, el gris del humo constante de las fábricas, el rojo de la sangre que se vertía con injustas guerras y con la indiferencia hacia una gente que moría en los países más explotados. Vi todos los colores una y otra vez, y siempre me mostraban las mismas escenas, unas escenas que se tornaban negras cuando trataba de buscar una luz de esperanza. Al final de esa visión desdibujada comprendí que la profecía de Écaton podría ser cierta, que el mundo tal vez sí estuviera en grave peligro si no hacíamos algo pronto.

Entonces miré a Iona y contesté:

-El mundo exterior era un hermoso cuadro que necesita ser restaurado pronto.

El biógrafo de Nora Dalmet
C. G. Bernabé

26.8.09

Fausto Eric

Entre los talentos de Rincewind destacaba su gran habilidad para salir corriendo, que con el paso de los años había elevado al estatus de verdadera ciencia pura. No importaba si huía de algo o hacia algo con tal de que huyera. Lo que contaba era el hecho en sí de huir. Corro, luego existo. O más correctamente, corro, por tanto si hay suerte podré seguir existiendo.

Pero también se le daban bien los idiomas y la geografía práctica. Sabía gritar "¡Socorro!" en catorce idiomas y pedir piedad a gritos en otros doce.

Fausto Eric
Terry Pratchett

9.8.09

Jabberwocky

Era cenora y los flexosos tovos
en los relonces giroscopiaban, perfibraban.
Mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirrianos extrarrantes gruchisflaban.

Ocúltate, hijo mío. De Jabberwocky brutal,
de sus dientes de presa y de su zarpa altiva;
huye al ave Jubjub y por último esquiva
a Bandersnatch feroz, humérico animal.
El muchacho empuñó la espada vorpalina,
buscó con mucho ahínco al monstruo manxiqués;
llegado a un árbol Tántum, se apoya y se reclina
pensativo, un buen rato, sin moverse, a sus pies.

Y en tanto cavilaba el joven foscolérico,
se acercó Jabberwocky con mirada de roca:
resoplaba en su avance por el bosque quimérico,
de tanta rabia espuma arrojaba su boca.

¡Uno y dos! ¡Uno y dos! Y de uno a otro lado
la vorpalina espada corta y taja, tris-tras:
lo atravesó de muerte. Trofeo cercenado,
su cabeza exhibía galofante, al compás.

¿Lograste –dijo el padre- matar a Jabberwock?
¡Déjame que te abrace, solfulgente hijo mío!
¡Oh día fabuloso! Clamó: ¡Calú…! ¡Caloc!
Y el viejo runquirriaba con placentero brío.

Era cenora y los flexosos tovos
En los relonces giroscopiaban, perfibraban.
mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirrianos extrarrantes gruchisflaban.


Alicia a través del espejo
Lewis Carroll

30.7.09

El color de la magia (II)

Los magos, incluso los magos fracasados, tienen en los ojos, además de bastoncillos y conos, unos pequeños octógonos que les permiten ver el octarino, el color básico del cual todos los demás colores no son sino sombras pálidas en el espacio normal de cuatro dimensiones. Se dice que es una especie de púrpura verdeamarillento fosforescente.

El color de la magia
Terry Pratchett

13.7.09

En visible


En visible
Sonus Delay

1.7.09

Tonterías

La regla es que, cuando tus ganas de existir se vean amenazadas por la indiferencia, el desprecio, el cansancio o el arrepentimiento, deberás encerrar a tus ganas bajo llave, tus ganas de llorar, de gritar, de replicar.

Y si no la cumples, entonces tendrás serios problemas con el universo.

30.6.09

Alicia en el País de las Maravillas

-¡Eso no prueba nada! -dijo Alicia-. ¡Si ni siquiera saben lo que dicen esos versos!
-Léelos -ordenó el rey.
El Conejo Blanco se caló los anteojos.
-Con la venia de Su Majestad -preguntó-, ¿por dónde empiezo?
-Comienza por el comienzo -dijo, muy gravemente, el Rey- y sigue hasta que llegues al final; entonces, paras.

Alicia en el País de las Maravillas
Lewis Carroll

27.6.09

La flor de la pasión


La flor de la pasión
Vértigo

24.6.09

On my own


On my own
The Used

21.6.09

Creo que por fin puedo gritar...



TE ENCONTRÉ :)