Una mañana gregory hinton llegó al consultorio para su tratamiento de quimioterapia y la miró de un modo extraño.
—¿es verdad que practica usted abortos en springfield, doctora cole?
El tratamiento formal la puso en guardia; hacía ya tiempo que la llamaba r.j. pero la pregunta no la cogió por sorpresa; había procurado no ocultar lo que estaba haciendo.
—sí, es verdad, greg. voy a la clínica todos los jueves.
Él hizo un gesto afirmativo.
—somos católicos, ¿lo sabía?
—no, no lo sabía.
—ah, pues sí. yo nací aquí en una familia congregacionalista.
—pueden estarlo, desde luego.
—la cosa es -dijo con voz contenida- que no aceptamos el aborto.
—a mí tampoco me gusta mucho, greg.
—entonces, ¿por qué lo hace?
—porque las mujeres que van a esa clínica necesitan desesperadamente ayuda. si no pudieran optar por un aborto limpio y seguro, muchas morirían. a ninguna de esas mujeres le importa en absoluto lo que otra embarazada hizo o dejó de hacer, ni lo que usted piense, ni lo que piense yo, ni lo que piense este grupo o el otro. lo único que le importa es lo qué está ocurriendo en el interior de su cuerpo y de su alma, y es ella quien debe decidir personalmente lo que ha de hacer para sobrevivir -lo miró fijamente a los ojos-. ¿puede comprenderlo?
Tras unos instantes, él asintió.
—creo que sí -concedió a regañadientes.
—me alegro -dijo ella.
Noah Gordon

3 cosicas:
Creo que a partir de ahora cada vez que alguien hable de aborto conmigo le referiré a esta entrada. O le diré que se lea directamente el libro ^^
:)
(:
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